Jueves, 17 de Mayo de 2018.

Como siempre, cuántos meses esperando a que llegase este día, el día del comienzo de una nueva aventura viajera. De nuevo volvíamos a Japón, ese país que nos había conquistado nada más poner un pie en él en nuestro primer viaje, allá por el 2015. ¡Y ya era hora de volver!

Queríamos ir lo más cómodos posible y, como desde Asturias las opciones son pocas -casi inexistentes para salir de nuestra región, diría yo-, nos fuimos el día antes para Madrid. Lo hicimos en un vuelo de Iberia que salía sobre las 5 y media de la tarde; así que después de comer, como siempre nuestro chauffeur particular (¡gracias papá!) nos llevaba al aeropuerto. El vuelo hasta la capital sin problemas: sin retrasos ni incidencias destacables.
Una vez en Madrid, tomamos el bus del hotel que nos dejó en el “Täch Madrid Aeropuerto”, un hotel que ya conocíamos de anteriores viajes y que nos gusta bastante.
Entre salir del avión, recoger las maletas, llegar al hotel y demás, era ya la hora de cenar y como queríamos irnos pronto a dormir -puesto que al día siguiente tocaba madrugar-, decidimos tomar algo en el bar del hotel e irnos a descansar.

Ahora sí. Ahora sentíamos que había llegado la primera etapa de nuestra nueva aventura. Japón… ¡¡allá vamos!!

 

 

Viernes, 18 de Mayo de 2018.

Primer madrugón del viaje. Nuestro vuelo salía de Madrid a las 08:30 de la mañana, así que tomábamos uno de los primeros recorridos de nuestro shuttle gratuito desde el hotel  hasta el aeropuerto.
Una vez allí, pasamos todos los trámites sin problema alguno y nos íbamos a desayunar algo, ya que no nos había dado tiempo en el hotel por lo temprano de la hora.

El vuelo hasta Frankfurt, nuestra escala de camino a Japón, llegaba puntual a las 11 de la mañana. Era la primera vez que volábamos con Lufthansa y no tenemos queja alguna.
La parte final del vuelo, hasta Osaka, también la hicimos con esta compañía aérea y lo cierto es que fue bastante agradable: nos dieron bien de comer, buen entretenimiento a bordo, amabilidad del pasaje… No fue tan bien como con KLM (que yo creo que es la compañía aérea que más nos ha gustado hasta ahora de todas con las que hemos volado), pero estuvo bien.

De nuevo con máxima puntualidad aterrizábamos en Osaka. ¡Por fin estábamos en Japón! ¡No podíamos creérnoslo! ¡Qué buenos recuerdos del primer viaje y qué ganas de este nuevo!
Eran las 8 de la mañana del sábado 19, pero para nosotros eran… no sé, ya habíamos perdido la cuenta. Y eso que yo había podido dormir algo en el avión, pero Sergio, el pobre y como suele ser habitual… nada de nada… 🙁

Tras pasar de nuevo por los trámites para entrar en el país, durante los cuales ya nos sentíamos “como en casa” porque recordábamos todo de la anterior vez, y recoger las maletas, pusimos rumbo a la salida para cambiar el dinero. Lo volvimos a hacer en el mismo lugar y, en esta ocasión, el cambio estaba a ¥127.18 (1€).

Con todo lo que había que hacer en el aeropuerto ya hecho, nos fuimos a coger el autobús que nos llevaría a Kioto. Después de mucho mirar cómo hacer el traslado, nos decidimos por esta opción porque el bus nos dejaba en frente del hotel, así que era lo más cómodo para andar cargados con las maletas.
Concretamente utilizamos el servicio llamado “Osaka Airport Limousine” (os dejo el link para que podáis mirar toda la información). La parada de Kyoto Station, que era la que nosotros íbamos a utilizar, corresponde con la ventanilla y la dársena 8, que están localizadas fuera del primer piso del edificio de la terminal 1. Sacamos los billetes en una de las máquinas (nos costaron ¥5100 para los dos) y enseguida estábamos camino de Kioto. Tardamos poco más de una hora en llegar a nuestro destino.

Como os decía antes, nuestro hotel estaba situado justo delante de la parada del autobús y delante de la Estación de Kioto, por la salida Hachijo East Gate. Como viene siendo habitual, lo reservamos a través de María y Rubén, nuestros amigos de “Viajes Callejeando por el Mundo”. Y lo cierto es que en este viaje, les dimos bastante la paliza, porque cambiamos bastante de opinión con respecto a nuestros hoteles, sobre todo con los de Tokio y Kioto… gracias por vuestra paciencia, chicos. 😉
Bueno, el hotel se llama “Hotel Keihan Kyoto Grande” y fue un verdadero descubrimiento; creo que acertamos de pleno con él, tanto por la situación, como por la habitación, el personal, el precio… en fin, ¡para repetir!

hotel Keihan Kyoto Grande 0

Como habíamos llegado bastante más temprano de la hora del check-in, dejamos las maletas en consigna y nos fuimos a hacer algunos trámites y a comer.
Primero, nos acercamos a la oficina de JR que hay en la estación para cambiar nuestros vouchers por los pases “verdaderos” y sacar los billetes para los que necesitábamos asientos reservados. Como llevábamos apuntado todo, la fecha de activación del JR, los horarios de los trenes que queríamos tomar para los traslados,… no tardamos mucho en hacer todo esto y ya nos pudimos despreocupar del tema de los traslados. Os recomendamos que, para ir seguros y no perder mucho tiempo en este trámite, lo llevéis así: todo bien apuntadito y claro. ¡Es más fácil para todos!
El hambre empezaba a apretar, así que nos fuimos a la zona conocida como “Porta Dining” de la estación y elegimos un restaurante donde saborear nuestro primer almuerzo nipón. Y la casualidad hizo que repitiésemos en un lugar en el que ya habíamos estado en nuestro anterior viaje: “KYK”, donde comimos un tonkatsu (carne de cerdo empanada) delicioso.

El cansancio comenzaba a hacer mella en nosotros, sobre todo en Sergio que como ya os comentaba, no había podido dormir nada durante el vuelo, así que nos dirigimos al hotel para ver si podían darnos ya nuestra habitación.
Las chicas de recepción, amabilísimas como es habitual en Japón, nos pidieron perdón porque aún no era posible, pero nos dijeron que si esperábamos un ratito, harían lo posible por instalarnos cuanto antes. Y así fue; al cabo de media hora, podíamos subir a la habitación, la cual nos pareció muy cómoda y bonita. Eso sí, el tamaño no suele ser muy grande en los hoteles nipones.

hotel Keihan Kyoto Grande 1
hotel Keihan Kyoto Grande 2
Tras descansar un rato y mientras yo organizaba un poco la ropa y demás, Sergio bajó a recepción para ir a recoger nuestra tarjeta SIM, que habíamos comprado antes de viajar. Lo hicimos en la web de “b-mobile VISITOR SIM”, que nos daba 5GB durante los 21 días que iba a durar nuestro viaje. Una muy buena opción, ya que te la envían al hotel en el que te alojas, así nos evitamos perder el tiempo buscándola una vez en Japón. El precio es de ¥3480 y nos resultó muy útil, ya que pudimos estar conectados sin ningún problema cuando no teníamos wifi.

En fin, el día había sido muy largo y estábamos ya agotados. Además, al día siguiente queríamos madrugar para comenzar a recorrer Kioto, así que bajamos a por algo de cenar al “7-Eleven” que había justo debajo del hotel, y tras las llamadas pertinentes a la familia para informar que todo había ido bien, nos fuimos a descansar con la gran ilusión de saber que nos esperaban muy buenos momentos en nuestro amado Japón.