Jueves, 14 de mayo de 2015.
¡Por fin! Después de tantos y tantos meses de espera (nada más y nada menos que desde noviembre) había llegado el gran día. El día en que comenzábamos, lo que a mí me dio por llamar, “nuestra aventura nipona”.
Esta era una etapa de tránsito. Realmente el vuelo lo tomábamos al día siguiente, viernes, en Bilbao; pero como salía muy tempranito en la mañana, decidimos irnos el día antes ya para la capital vasca y así tomárnoslo con calma. Claro que la calma, por mucho que lo intentaba, no llegaba, puesto que los nervios ya estaban a flor de piel.

Teníamos que coger un bus de la empresa ALSA que nos llevaba a Bilbao desde Oviedo. La hora de salida era las 11:45, pero con mi afán de “vamos con tiempo de sobra no vaya a ser que suceda cualquier cosa”, salimos ya de casa a las 10:30. Como siempre, mi padre actuó de chófer y allí nos dejó, en la estación, con tiempo suficiente para tomar un cafecito con nuestro queridísimo Rubén, de “Callejeando por el Mundo”, y compartir con él los últimos detalles del viaje.

El viaje hasta Bilbao, a pesar de que fue de unas 5 horas, no se nos hizo demasiado largo. Iba parando en muchos pueblos de la costa que ya conocíamos de las escapadas cantábricas que de vez en cuando hacemos: Arriondas, Llanes, Santander, Castro Urdiales,…. Además, yo creo que el entusiasmo que llevábamos con nosotros hizo que esas horas se pasaran volando.

 

bus a Bilbao(la foto está hecha con el móvil… disculpad la mala calidad)

A las 16:45 llegamos a la estación de autobuses de Bilbao, desde donde cogimos un autobús que nos llevó, en unos 20 minutos, hasta el aeropuerto. El billete nos costó 2,90€ para los dos. A pesar de ser un bus de línea, es bastante cómodo, puesto que tiene sitio suficiente para dejar las maletas sin importunar mucho al resto de viajeros.

Una vez en el aeropuerto llamamos al hotel para que viniera a recogernos el shuttle que tienen como servicio gratuito para los traslados y en 5 minutos, llegamos al “Holiday Inn Express Bilbao Aeropuerto”; ideal para casos como el nuestro, que solo se trataba de pasar una noche antes de un vuelo. Tiene unas instalaciones bastante nuevas y un servicio muy bueno; cabe destacar que el desayuno lo sirven ya desde bien temprano (a las 5 de la mañana) por lo que pudimos aprovechar para ir ya “desayunaditos” al aeropuerto al día siguiente.

hotel Bilbao

Ya en el hotel, lo que hicimos sobre todo fue descansar, ya que el día siguiente sería muy largo. Tocaría pegarnos el gran madrugón, así que ni siquiera salimos a cenar; aprovechamos que nos habían sobrado algunas cosas del almuerzo que llevábamos para el bus, bajamos a por bebidas a la máquina que había junto a la recepción y esa fue nuestra cena.

Solo unas horitas más y…. ¡a por Japón!