Lunes, 25 de Mayo de 2015.
La etapa de hoy iba a ser, por llamarlo de alguna manera, de tránsito. Dejaríamos Kioto para llegar a la última “base” de nuestra aventura nipona: Tokio. Como vais a ver, no hay muchas fotos, porque ni siquiera salimos con la cámara.

No necesitábamos madrugar puesto que los billetes los teníamos para las 09:56 de la mañana; ya los habíamos sacado en el momento de activar nuestros JRs. Aún así, y sin necesidad de despertador, a las 07:30 ya estábamos en pie. Nos preparamos y bajamos a desayunar al buffet del hotel; sí, hoy no iríamos a “Mr.Donut” porque nos parecía un engorro meterse allí a esas horas con todo el equipaje. Así que la noche anterior habíamos preguntado en recepción si podíamos desayunar allí a pesar de no llevarlo incluido y, cómo no, no nos pusieron ningún tipo de inconveniente. Por tanto, nuestro último día en Kioto lo comenzábamos con un gran desayuno “a la japonesa”: sopa miso, sushi, arroz,… Pagamos ¥2160 y nos pusimos “como el Kiko”.
Al terminar, nos fuimos a la habitación a acabar de recoger todas nuestras cosas y, con una grandísima pena por dejar la ciudad que nos había fascinado, bajamos a hacer el check-out y nos fuimos para la estación.

Allí cogeríamos el shinkasen “Hikari 462” hacia la capital de Japón. A pesar de la penita que nos daba irnos de Kioto, estábamos con muchas ganas de llegar a la gran urbe nipona. ¡No nos podíamos hacer una idea de lo que íbamos a encontrarnos allí!

cartel del shinkasen Hikari a Tokio

Llegamos a Tokio a las 12:40 en un trayecto que, si bien no se hizo largo, sí que fue un poco incómodo. Pero no porque el tren lo fuese no, sino porque tuvimos que ir con las maletas en nuestros asientos y esto hizo que el sitio para estirar las piernas se viese considerablemente reducido. Nuestra culpa, claro está…

Y aquí comenzó nuestro periplo por el metro de Tokio. Lo llamo “periplo” simplemente porque íbamos cargados, como os digo, con todo el equipaje, no porque nos costase mucho encontrar el hotel, ya que está súper bien comunicado con todos los puntos de interés y situado en el barrio de Shinjuku.
Para llegar a él desde Tokyo Station –que es donde nos dejó el shinkansen-, cogimos el metro de la Línea Marunouchi hasta Shinjuku-gyonmae; una vez en la parada, caminando hasta el hotel, serán unos 5 minutos (con el equipaje, echamos un poquito más).

Como estábamos en el metro, aprovechamos a comprar la PASMO, que es una tarjeta de prepago que te permite usar trenes, metros y autobuses en el área metropolitana de Tokio. Comprar la tarjeta son ¥500, que luego se te devuelven si devuelves la tarjeta (nosotros nos la quedamos de recuerdo) y luego, vas recargándola tú con el dinero que desees.

He de deciros que al organizar este viaje, si hubo algo con lo que al principio me lié muchísimo y que me daba cierto temor fue con el transporte dentro de Tokio (metros, trenes…). Pero después de mucho leer por distintas páginas y de darle “un poco” la paliza a Verónica, del blog “Viajar Code:Verónica”, que es una experta en este país y nos ayudó muchísimo con toda la organización, logré entender cómo iba el sistema de transporte público en la capital. Y, tal y como ella me decía, una vez allí no es tan difícil como parece. ¡Gracias Vero! 😉

En fin, ya estábamos en hotel, que nos sorprendió muy gratamente. Se trata del “Citadines Shinjuku Tokyo”. Nos dieron una habitación gigantesca, con una pequeña kitchenette, donde íbamos a poder desayunar y cenar algún que otro día de nuestra estancia. Estaba en el último piso, el 12; normalmente nos encantan que los hoteles nos hagan caso en nuestras peticiones de piso alto, pero en este caso… mejor que no nos lo hubiesen hecho… Pero el porqué lo sabréis en unos días.

Tenéis que perdonarme por las fotos de este hotel, que no son nada buenas, pero el caso es que pensé que tenía más –hechas con la cámara- pero no es así. Bueno, o es que las perdí, las borré o vete tú a saber… El caso es que sólo tengo estas:

Vistas desde la habitación

Recomendamos ABSOLUTAMENTE el “Citadines Shinjuku”. Por todo: sus habitaciones, la atención en recepción, las instalaciones, la localización… Sin duda alguna, si alguna vez volvemos a Tokio (que esperemos que sí), no dudaremos mucho con respecto al alojamiento.

Después de dejar las cosas rápidamente en la habitación y asearnos un poquito, nos fuimos a buscar un sitio para comer, pues ya empezábamos a tener hambre. Y, para no dar muchas vueltas e ir “haciéndonos con el barrio”, fuimos directamente a la estación de JR Shinjuku, la más transitada de toda la ciudad incluso de todo el mundo. ¡Aquello es una locura!
Subimos a la 8ª planta de la estación, donde se reúnen gran número de restaurantes y mientras estábamos decidiendo cuál escoger… ¡terremoto! ¡Y sólo iba a ser el primero! Sí. Hubo más. Como leéis. Ains…
Lo cierto es que duró solo unos segundos, pero para ser el primero fue “movidito” y yo me asusté bastante (por no decir una palabrota). Qué queréis que os diga, en Asturias no estamos muy acostumbrados a los temblores terrestres… Sin embargo, allí la gente pasó de todo, como si no hubiese pasado nada. ¡Ellos sí que están acostumbrados!

En fin, después del susto, nos decidimos por un sitio que estaba chulísimo y se llamaba “Egg & Spuma”. Como podéis deducir por el nombre, son “especialistas” en tortillas –muy espumositas- y todo lo que pedimos estaba de rechupete. Pagamos por todo ¥2910.

comida en el Egg&Spuma en Shinjuku Sta de Tokio

Después de la comida bajamos a dar una vuelta por los alrededores de la estación, que es un hervidero de gente, tiendas, más restaurantes, luces, música… Mira que habíamos leído muchísimo sobre este tipo de ambiente con el que nos íbamos a encontrar en la ciudad, pero hay que estar allí para darse cuenta de lo que es. ¡Parecía que no habíamos salido del pueblo en la vida! Jajaja… Mirábamos hacia todos lados, todo nos llamaba la atención y flipábamos con cada cosa que veíamos. ¡Es un espectáculo!

Después de estar un buen rato deambulando sin rumbo, decidimos volver al hotel para colocar las cosas, hacer la colada (en el propio hotel pudimos hacerla por ¥400: lavadora y secadora) y descansar.
En el camino de vuelta paramos en un “Lawson” donde compramos la cena y varias cosas que nos servirían de desayuno en los siguientes días: leche, café, cacao, bollos, zumos… (¥1836).

Las primeras horas en Tokio habían sido estupendas, y eso que no nos habíamos movido de los alrededores de nuestro hotel. Y lo que nos quedaba por ver… ¡ni os cuento! Bueno sí, que os cuento… próximamente. 😉

 

 

GASTOS DEL DÍA:

desayuno en hotel de Kioto: ¥2160
tarjetas PASMO: ¥4000
comida “Egg & Spuma”: ¥2910
colada: ¥400
compra en “Lawson”: ¥1836

TOTAL:  ¥11306 (aprox. 84€)