Domingo, 27 de Mayo de 2018.

Esta noche no habíamos dormido tanto como las anteriores: la cama tan chiquitina, y bastante incómoda, nos había pasado factura. Aún así, estábamos muy emocionados porque hoy teníamos la excursión a uno de los lugares que más ganas teníamos de conocer: Shirakawago.
Para ello habíamos contratado una excursión con la empresa “J-Hop Tour”, que nos había recomendado Aida, de “De tu mano por el mundo”. Lo hicimos a través de su página web (arriba os he dejado el enlace) y escogimos el tour de la mañana, que comenzaba a las 8 y terminaba sobre las 12:30. La tarifa para los dos fue de ¥8800.
Unos días antes de la salida, se pusieron en contacto con nosotros vía mail, para informarnos del meeting point, que iba a ser en la Salida Oeste (Hakusan Gate) de la estación JR de Takayama. Recomendaban estar un rato antes, así que después de desayunar algo en la propia estación (no encontramos una cafetería que nos pillase a mano y que estuviese abierta a esas  horas), nos dirigimos al sitio indicado, a eso de las 8 menos cuarto.
Y allí estaba esperándonos el autobús, con nuestro guía: Yamamoto. ¡Todo un personaje como descubriríamos a lo largo de la mañana!

bus Shirakawago

Durante todo el trayecto hasta Shirakawago, Yamamoto nos fue explicando lo que íbamos a ver, dándonos consejos de lo que podíamos hacer en el pueblo, explicándonos cosas de la cultura japonesa, de Takayama… Vamos, que la hora que duró el viaje se nos hizo súper corta.

Yamamoto

La Villa Histórica de Shirakawago forma para del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y es conocida por el estilo arquitectónico de sus casas, llamadas gassho-zukuri. Literalmente significa “construido como manos en oración”, ya que sus techos de paja se asemejan a las manos de los monjes budistas en el momento de orar. Este estilo se desarrolló durante muchas generaciones y está diseñado para soportar las grandes cantidades de nieve que cae en la región durante el invierno.

La primera parada de nuestro tour nos llevó al punto de observación, desde donde se obtienen unas vistas muy chulas del pueblo de Ogi-machi, el que íbamos a visitar, que forma parte de la Villa Histórica.
A pesar de la hora que era, ya había un gran número de autobuses y mucha gente, aunque es fácil acercarse a la valla a contemplar el paisaje…

Shirakawago desde el punto de observación 1

Shirakawago desde el punto de observación 2

Al cabo de unos 20 minutos, aproximadamente, volvimos a subirnos de nuevo al bus para bajar ya a lo que es el propio pueblo. Durante la bajada, y hasta que aparcamos en el parking habilitado a la entrada, Yamamoto nos dio unos mapas y nos recomendó un par de lugares que deberíamos visitar para poder ver por dentro cómo son los gassho.
Íbamos a tener un par de horas libres para conocer Shirakawago, así que mapa en mano, nos pusimos a pasear intentando no perdernos nada de lo que nos había recomendado.

Shirakawago 1

Shirakawago 2
Shirakawago 3
Shirakawago 4

Uno de los sitios que Yamamoto nos recomendó mucho fue Casa Kanda, uno de los gassho más conocidos, mejor conservados y al que se puede acceder dentro para su visita.

Casa Kanda en Shirakawago 1

Casa Kanda en Shirakawago 2

El primer piso tiene un salón de recepciones llamado Oe, con una gran chimenea, donde nos ofrecieron un té casero que se hierve en una tetera de hierro en dicha chimenea. No soy muy fan del té japonés, pero este estaba bastante bueno.

Casa Kanda en Shirakawago 3
Casa Kanda en Shirakawago 3
Los pisos de la segunda y la tercera planta eran principalmente talleres de sericultura que ahora se utilizan como salas de exposiciones, con guías, objetos e información de la casa y de la familia Kanda.

Casa Kanda en Shirakawago 5
Tras la visita a la casa, volvimos a pasear por las calles de Ogi-machi -que nos son muchas-, entrando en algún que otro gassho que hoy en día son cafeterías, restaurantes o tiendas de souvenirs.
Se acercaba ya la hora de volver al autobús, así que nos dirigimos al aparcamiento, desde donde se puede ver el punto de observación en el que habíamos estado horas antes…

punto de observación

Sobre las 12 y cuarto de la mañana llegábamos de regreso a Takayama, donde nos despedimos de Yamamoto, no sin antes llevarnos una foto de recuerdo. ¡Qué bien nos lo pasamos con él y cómo nos reímos!

con Yamamoto

El tren que nos llevaría con destino a Tokio salía a las 13:15, así que tuvimos el tiempo justo para comprar algo para comer en el  propio tren y buscar el andén desde donde salía el exprés que nos dejaría en Toyama, donde haríamos un cambio a un shinkansen, tras lo cual llegaríamos a la capital sobre las 5 y media de la tarde, concretamente a la estación de Ueno.
Habíamos elegido llegar a esta parada porque era mucho más fácil que ninguna otra para llegar desde allí hasta Asakusa, el barrio donde teníamos nuestro hotel: el Richmond Premier Asakusa International.

¡Nos encantó absolutamente todo de este hotel! La ubicación, lo moderno que es, las vistas que tiene, las habitaciones bastante grandes -para ser Japón-. Estuvimos muy cómodos y, además, cuando entramos en nuestro cuarto, las maletas estaban ya esperándonos; no había habido ningún problema en su traslado desde Kioto. ¡Menos mal! Porque yo iba con miedo al ser la primera vez que utilizaba el servicio de envío de equipaje entre hoteles. Ahora os puedo asegurar que es completamente fiable.

Sin mucho más que hacer a esas horas, porque ya estábamos muy cansados y el templo estaba ya cerrado, decidimos salir a dar un corto paseo para “hacernos con nuestra zona”, comprar algo de comer en el “Don Quijote” -un centro comercial donde encuentras de todo- y regresar a la habitación a cenar, hacer la colada (aprovechando que hay una lavandería de monedas en varios de los pisos del hotel) y dormir.
¡Ya estábamos de nuevo en Tokio! Estábamos súper emocionados. Era la segunda vez que estábamos en esta mega urbe y volvía a sorprendernos igual, o más, que la primera.
Y la aventura tokiota no había hecho más que empezar…