Sábado, 26 de Mayo de 2018.

Nuevo día. Nuevo madrugón. Nuevo tren. Por cierto, ¡felicidades mamá! 😉
Pues eso, que dejábamos ya Kioto definitivamente y nos trasladábamos a la región montañosa de Hida, en la prefectura de Gifu; más concretamente a la ciudad de Takayama, en la zona conocida como Los Alpes Japoneses. Con decenas de ryokan, fábricas de sake y un casco antiguo espectacular, lleno de casas del período Edo, este lugar te permite retroceder en el tiempo y trasladarte al Japón de antaño.

Para llegar allí cogimos un shinkansen a las 8 menos veinte de la mañana que nos llevó, en primer lugar, hasta Nagoya (unos 52 minutos); desde allí, hicimos un cambio y cogimos un tren express que, un poquito antes de las 11 de la mañana, nos dejaba en la estación de Takayama.

estación de Takayama

Como aún era temprano para hacer el check-in en el hotel, lo primero que hicimos fue dirigirnos directamente al restaurante en el que queríamos comer. Y es que es el más recomendado en todos los blogs que leímos para comer una buena hamburguesa de carne de Hida: el “Center4 Burgers”. Habíamos leído que es un sitio no muy grande y que es mejor hacer reserva, así que nos acercamos hasta allí para pedir mesa para la 1 o así; la chica que nos atendió nos dijo que no había problema, pero que si íbamos a comer la hamburguesa, no podía asegurar que la hubiese para esa hora, porque tenían un número limitado al día y no sabía si se acabarían. Después de pensarlo unos minutos, mirar la hora y comprobar el hambre que teníamos, como no queríamos perdernos esta ocasión, decidimos que nos quedábamos a comer en ese momento. No eran ni las 12 de la mañana, pero nos daba igual: nuestras ganas de probar esas hamburguesas de las que tan bien hablaba la gente, ganaban el pulso al reloj.

Center 4 Burgers Takayama 1

Center 4 Burgers Takayama 2

Total, que nos sentamos en la barra y esperamos a que nos sirvieran nuestra comida. En el interior del bar, una vez cruzas la tienda de antigüedades que hay que pasar para acceder a la puerta (sí, es otra de las peculariedades de este local), está prohibido hacer fotos; solo se puede fotografiar la comida. Así que ahí va una foto de la nuestra…

Center 4 Burgers Takayama 3

¿Recordáis que os contaba en el post sobre Himeji que habíamos comido las mejores hamburguesas de nuestra vida? Bueno, pues he de decir que ¡ESTAS LAS SUPERAN! ¡Madre mía, qué sabor! Solo de recordarlo, se me hace la boca agua. Un viaje a Takayama está más que justificado aunque solo sea para probar esta delicia.

Cuando salimos del restaurante ya era casi la hora de poder entrar en el hotel, así que nos fuimos hacia allí, callejeando un poco por la zona histórica que, como os decía antes, hace que te transportes al Japón del período Edo…

calle de Takayama 1

calle de Takayama 2

calle de Takayama 3

río de Takayama

Y así, paseando tranquilamente y haciéndonos por primera vez con las callejuelas, llegamos al hotel: el Country Hotel Takayama, que se encuentra prácticamente frente a la estación de tren.

Country Hotel Takayama 1

Ya sabíamos, gracias a los chicos de “Callejeando por el mundo” que se había hospedado aquí en su viaje a Japón de este mismo año, que el hotel no era para tirar cohetes. Habitaciones pequeñitas y un poco antiguo, pero por el precio que habíamos pagado y para quedarnos solo una noche, nos era suficiente.
Eso sí: todo eso se ve compensado por la amabilidad de la gente que nos atendió, como suele ser habitual en Japón. Nos dieron nuestra habitación cuya cama, efectivamente, era muy chiquitina, y nos quedamos un rato allí para descansar, ya que llevábamos unos días de madrugones importantes.

Country Hotel Takayama 2

Country Hotel Takayama 3

Country Hotel Takayama 4

Volvimos a salir a eso de las 5 de la tarde con la única intención de volver a pasear por las calles sin un rumbo concreto. Encontramos un montón de tiendecitas muy chulas, restaurantes que a esas horas ya estaban volviendo a abrir para cenar y bastante gente, aunque no tanta como habíamos visto esa mañana.
Hay edificios que parecen realmente sacados de cuento, o de un libro de Historia. La mayor parte de ellos no sabemos lo que eran porque los letreros solo estaban en japonés, aún así, no nos cansábamos de hacer fotos.

Takayama

Takayama

Takayama

Nos acercamos hasta el Puente Nakabashi, uno de los muchos que atraviesa el río Miyazawa…

Puente Nakabashi en Takayama

… y, en estas, nos encontramos por casualidad con una fábrica de sake. Habíamos leído que muchas de ellas, que a día de hoy todavía funcionan como tal, pueden visitarse y luego probar esta bebida típicamente japonesa. Nosotros no hicimos la visita, pero sí que nos animamos a hacer una “cata de sake”.

fábrica de sake Takayama

sake en Takayama 1

No teníamos ni idea de la diferencia que hay entre todos -y hay muchos- así que, por señas, le dijimos a la chica que nos atendió que nos diera los que ella considerase que estaban más ricos.

sake en Takayama 2

sake en Takayama 3

El sabor no nos entusiasma demasiado, pero lo bien que lo pasamos y lo que nos reímos con un grupo de japoneses que estaba sentado al otro lado de la mesa y que, se notaba, llevaban una buena corgorza… No entendíamos nada de lo que decían, obviamente, pero solo con verlos ya nos moríamos de la risa. Mira que los japoneses son calladitos, pero estos… ¡eran un show!

sake en Takayama 4

Al salir de la fábrica de sake ya estaba empezando a oscurecer y pudimos contemplar una ciudad tranquila, silenciosa y preciosa…

calle de Takayama anocheciendo

Al igual que para el almuerzo, para la cena teníamos un lugar al que queríamos ir: el restaurante “Maruaki”, donde sirven la ternera de Hida de varios grados y preparada de formas distintas: yakiniku (plancha), en shabu-shabu (cocida en cazuela de hierro) o en sukiyaki. Vamos, que pierdes el gusto.

restaurante Maruaki Takayama

No llevábamos reserva, así que dimos nuestros nombres a la entrada y nos hicieron esperar un ratito hasta que hubiese mesa. Es un local muy grande, así que el tráfico de clientes es abundante y al poco rato nos dieron una mesa muy chula, pegada a una de las ventanas. Pedimos un poco sin saber muy bien la diferencia entre todas la opciones que tienen, pero creo que dimos en el clavo porque lo que comimos estaba delicioso:  yakinuki, que hacíamos nosotros mismos en el brasero que hay en cada mesa.

yakiniku 1

yakiniku 2

Mira que yo no soy muy carnívora, pero me gustó muchísimo. Si es que está tan buena, que la carne se te deshace en la boca.
¡Menudo día de comilonas que nos habíamos pegado!

Ya se había hecho completamente de noche cuando salimos de cenar, así que dimos un último paseo para ver las calles desoladas y oscuras y nos fuimos a dormir, que mañana tocaba nuevo viaje. ¡Ah! Y entonces no lo sabíamos, pero íbamos a conocer a todo un personaje… 😉

Takayama de noche