Viernes, 01 de Junio de 2018.

Imagino que todos sabéis lo que es el wasabi, ¿verdad? Bueno, pues para los que no, el wasabi es un condimento de la comida japonesa, verde y muy picante, así a muy grandes rasgos. Lo que yo no tenía ni idea antes de ponerme a organizar este viaje, era de dónde sale o cómo se cultiva; lo había comido -poco porque pica mucho para mi gusto- varias veces, pero nada más. Pero a la hora de hacer el itinerario, leyendo muchos diarios de viajes y hablando con nuestra amiga Aida del blog “De tu mano por el mundo”, descubrimos la granja de wasabi Daio, y nos pareció tan interesante y nos lo recomendó tanto, que decidimos que íbamos a destinar un día de nuestro viaje a visitarla.

¡Y el día había llegado! Madrugamos bastante para coger el tren que salía de Ueno hacia Matsumoto, con una breve parada en Nagano; trayecto que dura aproximadamente 2 horas y media. Por cierto, que ambas ciudades están dentro de nuestros planes para futuros viajes… 😉 (pensábamos que nos daría tiempo de parar en Matsumoto a la vuelta de la granja, pero no fue así).
Ya en Matsumoto, tomamos otro tren de la línea JR Oito hasta la estación de Hotaka (otros 30 minutos). Por último, desde allí, hay la opción de coger un autobús turístico circular que nos lleva en 10 minutos hasta la granja; sin embargo, Aida y Fon nos habían recomendado alquilar una bici para llegar. Nos pareció una idea divertida -hace años que no subimos en bici- y como el día era espectacular, nos decidimos por esta opción.

A la salida de la estación hay un par de sitios de alquiler de bicicletas y nos decidimos por el primero que vimos:

alquiler de bicicletas en Hotaka

Allí nos atendieron un señor mayor muy amable y un chico joven, que nos hicieron rellenar unos papeles con nuestros datos y la hora en la que recogíamos la bici, así como el tipo que queríamos -normal o eléctrica-. Nos explicaron con un mapa cómo llegar a la granja y, con un poco de esfuerzo al principio y algo de respeto porque los primeros metros se hacen en carretera, pusimos rumbo a la Granja Daio.

La mayor parte de la ruta se hace por caminos secundarios donde no nos encontramos con casi ningún vehículo, entre campos de arroz espectaculares…

de camino a la granja de wasabi

en bici por Japón 1

en bici por Japón 2

Nos parábamos cada poco a hacer fotos y confirmar que íbamos por el camino correcto y en una media hora, llegamos a nuestro destino.
Allí nos dimos cuenta de una cosa: y es que no teníamos candado para dejar las bicis en el aparcamiento… ups! Bueno, como no íbamos a dar la vuelta y pensamos “bueno, estamos en Japón, seguro que no pasa nada”, las dejamos en su sitio, esperando que al regresar siguiesen allí. Ya veríamos.

bicis en Japón

La Granja de wasabi Daio, con sus 15 hectáreas, es la mayor de todo Japón y es un lugar ideal para aprender más sobre este rábano picante, fundamental en la gastronomía japonesa. Además, pasear por su entorno natural es una verdadera maravilla. ¡Ah! Y la entrada es completamente gratuita. Cuando llegas, en el punto de información puedes hacerte con un mapa con los puntos más interesantes a visitar y las distintas rutas que pueden hacerse dentro de la granja.

entrada Granja de wasabi Daio

en la Granja de wasabi Daio

Comenzamos a pasear siguiendo un poco por encima el mapa que nos habían dado, pero sobre todo explorando todos los lugares que nos parecían  interesantes, que son muchos.
Y todo el paseo lo hicimos rodeados de los campos de wasabi; campos que tienen una extensión que ocupa como 11 estadios de Tokio. Y es que el tubérculo necesita una temperatura poco cambiante para crecer -unos 13 grados durante todo el año-, condición que se da en el agua que riega los campos de Daio.

campos de wasabi 1

campos de wasabi 2

campos de wasabi 3

¡En nuestro paseo, nos encontramos con una planta de wasabi gigante! 🙂 Por cierto, ¿sabíais que se aprovecha absolutamente todo de él? Hasta las hojas que sobresalen del agua…

escultura de wasabi

Atravesamos el Puente de la Fortuna, uno de los lugares más románticos de la granja… o eso dicen. Lo que sí es seguro es que las vistas de los campos desde allí son chulísimas.

Puente de la Fortuna granja wasabi Daio 1

Puente de la Fortuna granja wasabi Daio 2

Llegamos a la Cueva Daio, en la que cuenta la leyenda que cayó el héroe Hachimen Daio, quien actualmente no es sólo la deidad protectora de la granja, sino también de toda la zona en la que se sitúa ésta: Azumino.

Cueva Daio en la granja de wasabi Daio

Subimos al mirador, vimos el Santuario Daio, llegamos a la Plaza Hidrófila

Plaza Hidrófila en la granja de wasabi Daio
…  y por último al Molino de Agua, situado sobre el río Tategawa, para nosotros uno de los lugares más bonitos de toda la granja:

Molino de Agua granja de wasabi Daio 1

Molino de Agua granja de wasabi Daio 2
Llegó así la hora de comer y, tal y como teníamos pensado, nos quedamos allí a almorzar. Elegimos un lugar al lado del molino, que tiene varios puestos con cosas distintas y mesas en el exterior, a donde puedes llevar tu bandeja con lo que hayas escogido. Por supuesto, todo de/con wasabi:

comida en granja de wasabi

¿Qué era? Pues, la verdad, no recuerdo el nombre de todas las cosas; pero vamos, que probamos un poquito de todo. Lo cierto es que no sabe demasiado a wasabi y había cosas que sabían muy parecido entre sí; está bien para probar, pero no es una comida la cual repetiríamos muy a menudo. Ah bueno, y el postre también: ¡helado de wasabi! Tranquilos, no picaba. Jeje…

Habíamos echado toda la mañana y parte de la tarde en la granja. Más de lo que habíamos previsto, la verdad. Así que la idea de parar en Matsumoto para visitar el castillo no pudo ser. Bueno, lo dejamos para el próximo viaje a Japón. 😉

Volvimos de nuevo a la estación, esta vez por otro camino un poquito más largo y volviendo a pararnos en un montón de sitios que nos llamaban la atención. Los campos de arroz nos llamaban mucho la atención porque nunca antes habíamos visto ninguno tan grandes.
Ya en Hotaka, devolvimos las bicis, pagamos, sacamos los billetes en la estación y tuvimos que esperar un buen rato porque el siguiente tren no salía de inmediato.

estación de Hotaka

Y de ahí, el camino contrario del de ida: Hotaka-Matsumoto-Nagano-Ueno.
Ya de vuelta en Tokio, estábamos bastante cansados y no nos apetecía andar mucho por ahí, así que volvimos a nuestro barrio, Asakusa. Entramos en el “Don Quijote” justo al lado del hotel, echamos una ojeada por ahí, pillamos algo de cenar y volvimos a descansar. Además, teníamos que recoger las maletas y preparar la mochila porque los siguientes días nos íbamos de Tokio para visitar otras zonas.
El cansancio ya empezaba a notarse y mejor era guardar un poco las fuerzas porque aún nos quedaba mucho Japón por delante…