Este año, chicos, nos hemos superado con el comienzo de los preparativos de este viaje. ¡En septiembre teníamos ya el vuelo! A este paso, si seguimos con esta “carrera”, acabaremos comprando los vuelos con un año de antelación ¡jajaja!
Lo “fácil” en esta ocasión es que el destino lo teníamos prácticamente claro (al menos yo, Lidia…jiji). Os cuento el porqué: llevábamos ya muchos meses hablando con un grupo de amigos de hacer un viaje a USA -que más o menos ya teníamos claro por dónde sería- y acabarlo en Las Vegas. ¡La bomba! ¿Volver a Vegas por tercera vez con algunos de nuestros mejores amigos? ¡Envuélvamelo para llevar que me lo llevo YA! Peeeero…. nuestros planes quedaron en nada por motivos -sobre todo- laborales. ¡Oooooh! Pero ¡ojo! que ese viaje, sigue estando en mente de todos… 😉
Total, que el gusanillo de USA rondaba por mi mente y, bueno, no sería la ruta que habíamos pensado, pero como también le teníamos ganas a muchos sitios de la Costa Este… ¡adjudicado!

Pues nada, una vez con los billetes “en mano” pues el resto vendría rodado. Como en su día ya habíamos organizado un road-trip por la Costa Oeste, en esta ocasión sería algo similar; al menos, en la organización, claro está. Os voy contando poco a poco los pasos que seguimos:

  • VUELOS: Ya os comentaba: en septiembre ya los teníamos pillados a través de “Viajes Callejeando por el Mundo”. Sabíamos lo que queríamos, a poder ser: que no hubiese escala dentro de Estados Unidos -para evitar posibles pérdidas de vuelos internos en caso de que parasen a Sergio en Inmigración-, evitar volar con Iberia, y que no fuesen vuelos de estos súper largos. ¿Pedimos mucho? Quizás sí, pero encontraron algo que se ajustó perfectamente a nuestras peticiones.
    Volamos con KLM desde Madrid, vía Amsterdam (donde la escala fue de apenas 3 horas), hasta Chicago; a la vuelta, el vuelo fue directo Nueva York-Madrid, operado por Delta. Ninguna queja de las compañías en cuestión.
    El vuelo interno para ir de Chicago a Washington, lo hicimos con United Airlines. Tampoco tuvimos ningún problema.

 

  • ITINERARIO: En un principio habíamos pensado subir hacia las Cataratas del Niágara, pero después de muchas vueltas de mapa, decidimos dejar apartadas éstas (creemos que podrán encajar mejor en un futuro viaje a Canadá) y hacer la zona de Massachusetts. Total, que el itinerario quedó de la siguiente manera: Chicago – Washington DC (bajaríamos en avión) – Condado de Lancaster – Peekskill (aprovechando que teníamos el coche, iríamos de compras a “Woodbury Common”, de camino a nuestro siguiente destino) – Cape Cod – Boston – Nueva York. Así, a grandes rasgos; os contaremos con mucho más detalle en cada uno de los posts correspondientes.

 

  • SEGURO: Fuimos directamente al que solemos coger en nuestros viajes: “Columbus Direct”. Siempre hemos cogido ese en los últimos años y nos parece el mejor para este tipo de viajes largos, puesto que es el que más cubre y el que consideramos tiene las mejores condiciones. Y si comparamos precios con otros, sin duda para nosotros es el mejor.

 

  • HOTELES: Aquí es donde más vueltas dimos. Especialmente, con los de Chicago, Washington y Nueva York. Los miramos también con “Viajes Callejeando por el Mundo” y a María casi la vuelvo loca, la pobre. ¡Sobre todo en New York! Los íbamos pillando con cancelación y cada poco mirábamos a ver si había salido algo mejor, más barato, mejor situado… Así que, con esas, debimos de cambiar de hoteles como unas 10 veces. Jeje… Los únicos que teníamos más claros desde el principio y que no llegamos a modificar nunca fueron con los de Lancaster y Cape Cod.
    Al igual que os decía arriba, os hablaremos de ellos en su post correspondiente.

 

  • COCHE: No utilizaríamos coche en todo el viaje, como hicimos en la Costa Oeste. Como os comentaba arriba, el trayecto de Chicago a Washington DC lo hicimos en avión y allí en la capital no lo necesitábamos para nada, así que lo alquilamos desde el día que dejábamos Washington y lo dejábamos en Boston; en esta ciudad tampoco lo necesitábamos y el trayecto desde allí a Nueva York, lo hicimos en tren.
    Volvimos a repetir también como en la otra costa y lo alquilamos con “Rentalcars” a través de Rubén y María. La empresa que nos sirvió el coche fue “Budget” y no tenemos queja alguna; es más, flipamos con el cochazo que nos dieron: un Nissan Pathfinder blanco, novísimo y chulísimo. ¡Parecía un tanque! Yo iba de copiloto como una marquesa. Jijiji…

 

  • ESTA: Ya sabéis que es indispensable tener esta autorización para entrar en Estados Unidos. Si no está en orden, media vuelta que te dan, así que es algo que es muy importante, recordadlo. ¡Ah! Y hay que hacerlo en su página web oficial, nada de buscar en otros sitios porque te la pueden liar y te quedas sin entrar en USA.
    No es nada difícil, pero si tenéis dudas a la hora de saber lo que es el ESTA, cómo rellenarlo, cuándo hacerlo y demás, podéis consultar esta página web; en ella está toda la información que necesitáis. ¡Muy útil!
    Nosotros la rellenamos en enero y al día siguiente ya nos la había autorizado, así que sin problema.

 

  • OTROS: Una vez hecho lo más importante, nos dedicamos a comprar los tickets que queríamos llevar ya desde aquí, bien porque una vez allí es más complicado que haya sitio (como es el caso del Capitolio o el Monumento a Washington), bien porque íbamos descubriendo tours nuevos o porque queríamos escoger una fecha/hora concreta (como el “One World Observatory” de Nueva York).

 

Quizás se me olviden muchas cosas que hicimos durante la preparación del viaje. Seguro que sí. Pero en cada post, según vaya contándoos día a día, iré recordando todo y os contaré con más detalle.
De momento, deciros que el viaje fue maravilloso y tenemos un gran recuerdo de él. De hecho, estas caritas de felicidad las llevamos durante (casi) todo el tiempo…. 😉

Lidia y Sergio en el barco con el skyline de Chicago de fondo