Miércoles, 01 de Junio de 2016.
Hoy fue uno de esos días que, sin necesidad de despertador, estábamos ya en pie bien tempranito: a las 06:30 de la mañana. ¡Con lo que me cuesta a mí madrugar cuando no estoy de vacaciones! Raro, ¿verdad? Jijiji… En fin, nos preparamos y fuimos a desayunar al comedor (aquí también llevábamos incluido el desayuno). Estábamos solos y, aunque pequeñito, el buffet era de lo más completo: café, zumos, cereales, bollos, embutido… Además esa zona, al igual que el resto del hotel, estaba todo decorado al más mínimo detalle. ¡Cada día me gustaba más el “Escape Inn”!

comedor del hotel The Escape Inn en Cape Cod Massachussets

De la que salíamos, paramos a hablar con Michael que nos preguntó qué planes teníamos para hoy. Después de contárselos y de decirle qué era lo que queríamos ver, nos propuso cambiar el itinerario porque creía que de esa forma podríamos aprovechar mucho más los días que teníamos en el Cabo. Como estábamos abiertos a cualquier tipo de consejo, y mucho más viniendo de alguien que conocía tan bien la zona, decidimos hacerle caso y planteamos el día como él nos dijo. Así que, cogimos nuestros bártulos y nos pusimos rumbo a Provincetown.

Esta ciudad es la que está situada más al norte de la península de Cape Cod. Rodeado de dunas, este puerto pesquero es hoy en día un pueblo muy pintoresco, lleno de galerías de arte, tiendas y restaurantes. Además, es uno de los mejores lugares para coger un barco si se quiere intentar avistar ballenas; y ese era uno de los motivos por los que íbamos allí. Por recomendación de Michael, íbamos a contratar nuestro crucero con la empresa “Dolphin Fleet Whale Watch”; la buscamos en internet y le daban muy buena nota en varias páginas, además, llevábamos unos descuentos que nos había dado él, así que no buscamos mucho más.

Para llegar a Provincetown cogimos la carretera 6, que es la que va por el centro del cabo. Es la más rápida y lo que pretendíamos era llegar allí  pronto y luego, para bajar, hacerlo por la que va por la costa. En aproximadamente una hora llegamos al pueblecito, que nos encantó nada más entrar en él. Tiene un encanto especial, y eso que era temporada baja y tempranito en la mañana.
Lo primero que hicimos fue buscar sitio donde dejar el coche y lo encontramos en el mismo puerto, donde pagamos por todo el día $12. Después, nos fuimos directos a buscar la empresa de cruceros, con tan buena suerte que estaba a apenas 300 metros del lugar donde habíamos aparcado.

empresa de avivamiento de ballenas en Provincetown Cape Cod Massachusetts

Al llegar allí, preguntamos la hora en la que podíamos coger el barco y hasta las 12:30 no saldría el siguiente (los horarios de la página web que habíamos mirado con Michael estaban mal) y aún eran como las 9… Bueno, no pasaba nada, podíamos aprovechar ese tiempo para hacer alguna visita antes. Compramos nuestros billetes que, con el descuento, nos costaron en total $90, y la señora que nos atendió, que era extremadamente amable, nos recomendó visitar el Monumento a los Peregrinos, una gran torre que se ve desde cualquier punto de Provincetown e incluso desde unos cuantos kilómetros de distancia.

Monumento a los Peregrinos en Provincetown Cape Cod Massachusetts

Así que hacia allá que nos fuimos. La entrada conjunta a lo alto de la torre y al museo nos costó $24 para los dos y fue una visita de lo más interesante.
El monumento fue construido entre 1907 y 1910 para conmemorar la llegada de los primeros pilgrims (peregrinos) en el Mayflower a la ciudad, el 21 de Noviembre de 1620. Todo el mundo cree que esos peregrinos llegaron a Estados Unidos por vez primera a Plymouth, pero no fue así; el puerto al que llegaron desde Europa fue este, el de Provincetown. Sin embargo, no pudieron establecerse aquí porque las condiciones de tierra y agua no eran las más indicadas para sobrevivir, por lo que continuaron un poquito más al norte, hasta Plymouth. Toda esta historia y las penalidades que tuvieron que pasar estos hombres y mujeres durante las 5 semanas que estuvieron aquí, se cuentan muy bien en el museo, donde hay toda clase de enseres de los peregrinos, videos que explican cómo fue el viaje e incluso una gran maqueta del famoso barco, el Mayflower.

La torre mide 77 metros de alto, siendo la estructura de granito más alta de Estados Unidos, y está inspirada en la Torre del Mangia de Siena, Italia.

Monumento a los Peregrinos visto desde abajo en Provincetown Cape Cod Massachussets

Para llegar a la cumbre hay que “escalar” un total de 60 rampas con 116 escalones; no hay ascensor, así que tocaba sudar un poquito para subir. Y los que ya me conocéis os preguntaréis… ¿pero “pa” qué haces el esfuerzo de subir si luego te da miedo la altura? Pues porque soy un poco masoquista, chicos… Jaja… Ya sabéis que yo, subir subo a todo. Luego arriba, que me asome o no, depende de la situación. Jeje…

Lidia bajando las escaleras del Monumento a los Peregrinos en Provincetown Cape Cod Massachussets

Y en este caso, la “situación” es que no, no me asomé demasiado. Y es que las vistas son espectaculares, pero entre los 77 metros y el viento tan fuerte que hacía… ¡Ains! ¡Qué desastre! Bueno, he de decir que algo sí que vi, ¿eh? No os vayáis a pensar que me quedé paralizada… jijiji… Mirad qué bonita se ve la costa:

vistas de Provincetown desde lo alto del Monumento a los Peregrinos en Cape Cod

Se iba acercando la hora a la que saldría nuestro barco, así que decidimos ir bajando de la torre. La bajada se hace mucho más cómoda que la subida, ¡cómo no!

Una vez de nuevo en las calles del pueblo decidimos parar en una tienda para que yo me pudiese comprar una sudadera, porque tiraba un viento de narices y, si era así en tierra, no quería imaginarme cómo sería una vez en el barco. Creo que fue la mejor compra que hice en todo el viaje. ¡Jajaja!
También compramos junto al puerto, en uno de los varios restaurantes de comida para llevar que hay por allí, unos wraps y unas bebidas ($18) para comer sentados en el muelle antes de subir al barco. Un acierto total; sobre todo el de Sergio que se pilló uno de philly steak que estaba para chuparse los dedos. Y estaban calentitos, que con el fresquete que hacía se agradecía mogollón… 😉 Así que, como os digo, nos fuimos hacia el muelle, donde dimos buena cuenta de nuestros bocatas mientras esperábamos a embarcar.

cartel del muelle en Provincetown Cape Cod Massachusetts

El barco salía a las 12:30, pero ya sabéis lo puntuales que son los americanos, así que la cola para embarcar ya se empezó a formar un rato antes, justo delante del banco donde nosotros estábamos comiendo. Así que en cuanto acabamos los wraps, nos pusimos a la cola para intentar coger buenos sitios (aunque luego comprobamos que esto no es necesario porque durante todo el trayecto íbamos a estar levantándonos de un lado para otro).

barco Dolphin X en Provincetown Cape Cod Massachussets

(nuestro “Delfín” desde donde avistaríamos más de una ballena)

Lidia y Sergio en el Dolphin X el barco desde donde avistamos ballenas en Provincetown Cape Cod Massachussets

El “Dolphin X” salió puntual y estuvimos en él hasta las 4 de la tarde, mucho más de lo que solía ser habitual; y es que el capitán, cuando se cumplió la hora en la que solían volver al puerto, nos informó que, como el día que estaba haciendo era tan espectacular, íbamos a aprovecharlo un poco más para volver a dar otra vuelta por alta mar a ver si lográbamos ver “algo más”, y eso que ya habíamos visto unas cuantas ballenas… Todo un detalle por su parte.

¿Y qué contaros sobre este tiempo que pasamos en el barco? Pues que fue algo maravilloso. Y ya no solo por las ballenas que “se presentaron”, sino también por vistas como las del Faro Race Point (el situado en la puntita del cabo)…

faro de Race Point visto desde el barco de Provincetown Cape Cod Massachussets

… o las del Monumento a los Peregrinos desde el mar…

Monumento a los Peregrinos de Provincetown visto desde el barco en Cape Cod Massachussets

Pero si por algo nos habíamos embarcado -nunca mejor dicho- en esta aventura, era por verlas a ellas…

ballena vista desde el barco de Provincetown Cape Cod Massachussets 5

ballena vista desde el barco de Provincetown Cape Cod Massachussets 4

ballena vista desde el barco de Provincetown Cape Cod Massachussets 3

ballena vista desde el barco de Provincetown Cape Cod Massachussets 2

ballena vista desde el barco de Provincetown Cape Cod Massachussets 1

No sabemos si se dejaron ver mucho o si hay posibilidad de verlas mejor aún (seguro que sí)… al fin y al cabo era nuestra primera vez en una experiencia de este tipo. Lo que sí os puedo decir es que para nosotros fue algo inolvidable y no nos arrepentimos en absoluto de haberlo hecho.
Además, el paseo en barco fue genial: la tripulación era un encanto y las explicaciones que nos daba el experto que viajaba con nosotros eran estupendas, aunque en algunos momentos no le hacíamos ni caso tan fascinados como estábamos con las ballenas.
Conclusión: ¡lo recomendamos 100%!

Una vez de nuevo en el muelle, nos fuimos a dar un último paseo por el pueblo, compramos algún que otro recuerdo y cogimos el coche para seguir con la ruta que habíamos organizado.

calle de Provincetown en Cape Cod Massachussets 1

Nuestra siguiente parada fue en una de las múltiples playas que recorren la costa de Cape Cod: Longnook Beach. Esta vez, y al contrario de lo que habíamos hecho para subir al norte, procuramos coger todas las carreteras costeras que pudiésemos, para ir parando según nos fuese apeteciendo.
Esta playa que os cuento está situada en la población de Truro, rodeada de dunas y es muy popular entre los locales. El paisaje es espectacular y, siendo off season (temporada baja), pudimos disfrutarla completamente en soledad. La pena es que no estaba la temperatura como para darse un baño. 😉

Sergio en la playa de Longnook Beach en Cape Cod Massachussets

El acceso a esa playa es un poco complicado porque desde el lugar donde hay que dejar el coche (muy chiquitito, por otra parte; no quiero imaginar cómo debe estar en temporada alta), solo hay un sendero entre una de las dunas que se puede hacer algo difícil para algunos visitantes.

Después de un paseíto por la arena con un viento de órdago, continuamos la ruta hacia los diversos faros por los que es conocida la península de Cape Cod. Ya habíamos visto el que está situado más la norte, el Race Point, y ahora nos íbamos al Nauset Lighthouse, situado en Eastham, a unas 16 millas de la playa en la que estábamos.

Este histórico faro fue “rescatado” de un acantilado erosionado en Noviembre de 1996 y trasladado a unos 90 metros de distancia, en el lugar donde se sitúa ahora y donde fue restaurado. Forma parte de la historia cultural y marítima de Eastham y es el faro más fotografiado del Cabo.

faro Nauset Light en Cape Cod Massachussets

Lidia en el faro Nauset Light en Cape Cod Massachussets

La visita se hace muy fácil puesto que hay una gran zona de parking donde se puede dejar el coche e ir caminando hasta el propio faro. Además, de este modo, también se puede acceder caminando a otro de los más conocidos: el Three Sisters Lighthouses, que está a unos 400 metros del primero y al que se llega por un sendero que circula paralelo a la carretera.

A este conjunto de 3 faros (la traducción de su nombre es “Faro de las Tres Hermanas”) se les conoce así porque recuerdan a tres chicas llevando sus vestidos blancos con sus sombreros negros…

faro Three Sisters Light en Cape Cod Massachussets

uno de los faros del Three Sisters Light en Cape Cod Massachussets

“Las Tres Hermanas” fueron reemplazadas de su “trabajo” en la década de 1920 por el faro de Nauset, que aún sigue funcionando.

Estuvimos un buen rato por la zona, recorriendo la costa y el camino que hay entre los faros, de los cuales pudimos disfrutar en la más absoluta soledad. ¡Qué paz!

Volvimos a recoger el coche que habíamos dejado en el aparcamiento y pusimos rumbo al que sería el último faro del día: el Chatham Lighthouse, situado en la localidad del mismo nombre, a unos 35 minutos de allí. Se trata del segundo faro establecido en la península, concretamente en el año 1808.

faro Chatham Light en Cape Cod Massachussets

Como podéis apreciar en la foto, estaba empezando ya a atardecer, así que las vistas del faro eran de lo más chulas.

Lo cierto es que a mí nunca me había atraído demasiado el tema este de los faros, pero leyendo blogs sobre esta zona de Estados Unidos, recomendaban no perderse muchos de ellos, así que no pudimos más que ir a visitarlos… ¡y fue todo un acierto! Cada uno tiene un encanto especial y merecen mucho la pena. Todos y cada uno de los que visitamos.

El día había sido agotador aunque muy provechoso, y decidimos darnos un último capricho y sentarnos a cenar en un “restaurante con mantel”, y salir así de la rutina de sandwiches de supermercado y comida de máquina en la que llevábamos metidos los últimos días. Encontramos una trattoria con muy buena pinta al lado del hotel, llamada “Four Seasons”, y allí nos pegamos un buen atracón de comida italiana -postres incluidos- por $58. ¡Qué rico estaba todo!

Al día siguiente nos quedaba otro día completo por Cape Cod e iríamos a un lugar con el que yo llevaba soñando desde que decidimos visitar esta parte del país… ¿Sabéis cuál es? 😉