Martes, 17 de septiembre de 2013.
Hoy amanecíamos por vez primera en San Francisco. Habíamos dormido genial y empezábamos el día con muchos planes. Esperábamos poder cumplirlos todos.
Nos preparamos, cogimos todos los bártulos y fuimos a desayunar justo al lado del hotel (no llevábamos el desayuno incluido), al “Roxanne’s Café”. Estaba a tope pero pudimos encontrar una mesa y allí nos pusimos las botas: tostadas francesas, zumo, café y huevos Benedict (estaba enganchada). Como la noche anterior solamente habíamos picado algo en la habitación del hotel, nos habíamos levantado con hambre, pero con el pedazo desayuno que nos metimos entre pecho y espalda, se nos quitó de sobra. Jejeje…

Lo primero que hicimos fue buscar una tienda donde poder comprar una tarjeta de memoria para la cámara de Sergio. Llevaba tantas fotos hechas, que se quedó sin espacio en la única que llevaba. Tuvimos “buena suerte” porque encontramos una tienda un poco más abajo del hotel, en dirección a Union Square; y lo he entrecomillado porque la tarjeta nos costó más cara que lo que normalmente suelen costar aquí. Pero bueno, no queríamos perder el tiempo buscando más sitios y tampoco es que nos valiera un pastizal, así que no le dimos más vueltas y volvimos al hotel a coger el coche –ya habíamos avisado antes al valet para que nos lo trajeran-.

Nuestro primer punto en la ruta del día era Fort Point. Desde esa zona de Presidio hay unas vistas del Golden Gate que verdaderamente impresionan. Llegamos tempranito y la zona de parking aún estaba bastante vacía; aparcamos y metimos en el parquímetro las monedas suficientes para dejar el coche durante toda la mañana. De esa forma, aparte del tiempo que echamos haciendo fotos, pudimos ir a la zona de Torpedo Wharf (con vistas de la ciudad y de la isla de Alcatraz), hacer la vista del fuerte (el cual forma parte del Servicio de Parques Nacionales) e incluso dar un paseíto por el propio puente.
Lo primero, aprovechando la poca gente que había, y sin una gota de niebla a la vista, nos tiramos un buen rato haciendo fotos al Golden Gate. Es como una modelo, que se deja fotografiar de todas las maneras posibles: ¡una belleza! Hacía mucho viento y estaba un poco fresquillo, pero no se notaba gracias a la belleza de las vistas.

Lidia y Sergio en Fort Point con el Golden Gate de fondo en San Francisco

Lidia en la zona de Fort Point con el Golden Gate de fondo en San Francisco

Después de cansarnos de sacar fotos, nos fuimos dando un paseo hasta el muelle, que se ve también desde la zona del aparcamiento. Es un trayecto muy cortito y se hace estupendamente, bajando unas escaleras y luego caminando un poco al lado del mar. Desde allí, como os comentaba más arriba, hay unas vistas muy chulas de San Francisco y de Alcatraz:

vista de San Francisco desde Presidio 1

vista de Alcatraz desde Presidio en San Francisco

De aquí nos dirigimos a Fort Point e hicimos la visita, que es gratuita. También se llega caminando por la orilla del mar desde el muelle.
Se trata de un fuerte construido entre 1853 y 1861 por el Ejército Norteamericano como parte de un sistema de defensa y protección de la bahía de San Francisco. A lo largo de la historia, este lugar tuvo muchísimos otros usos y a pesar de que durante los años 30 quisieron destruirlo para construir el puente, afortunadamente no fue así y lo que hicieron fue construirlo “por encima”. La visita es muy chula y como a nosotros nos gusta mucho la historia de Estados Unidos, nos pareció que valió mucho la pena acercarse hasta allí.

vista desde abajo del Golden Gate desde Fort Point en San Francisco

Por cierto, en ese momento nos dimos cuenta que la bandera ondeaba a media asta y es que el día antes si no recuerdo mal, se había producido una matanza en un edificio de la Armada en Washington, dejando 12 víctimas. A lo largo del resto de días fuimos viendo que en el resto de edificios oficiales, todas las banderas se hallaban izadas del mismo modo.

bandera a media asta en Fort Point San Francisco

Cuando terminamos la visita volvimos sobre nuestros pasos y nos dirigimos hacia el Golden Gate. Queríamos caminar un ratito por él, para tener otra experiencia más. Había muchísima gente y sólo anduvimos unos metros, porque ya era la hora de recoger el coche y poner rumbo a nuestro siguiente destino.

Sergio y Lidia cruzando el Golden Gate Bridge a pie

No salimos de la zona de Presidio, ya que nos dirigimos al Palace of Fine Arts, un conjunto de jardines y construcciones neoclásicas muy conocido, entre otras cosas, porque allí se filmó parte de la película “La Roca”, con Nicholas Cage y Sean Connery.
El hecho de buscar aparcamiento por allí se hizo una odisea. Nunca habíamos tardado tantísimo en encontrar un hueco para dejar el coche; ni en zona gratuita, ni en parkings. ¡Madre mía! Estaríamos como media hora dando vueltas y nada, no había manera. Yo ya me estaba dando por vencida cuando finalmente… ¡un sitio! Resulta que se marchaba un señor y nos dejó su aparcamiento. ¡Viva!
Lo primero que hicimos fue dar un paseo por la zona y ver esta construcción de estilo neoclásico, que es la más conocida:

cartel del Palace of Fine Arts de San Francisco

Palace of Fine Arts de San Francisco

Nuestra intención era ir al “Exploratorium”, el museo de ciencias, pero por motivos que no nos quedaron claros, resulta que se había trasladado al Pier 15 y nos quedamos con las ganas. Total, que mientras dábamos vueltas buscando el museo –antes de leer que lo habían cambiado de ubicación momentáneamente- vimos una parafernalia montada en los muelles que llamó nuestra atención. Y para allá que nos fuimos. Resultó ser que se celebrara esos día en la ciudad la “Copa América de Vela” que, por lo visto, es una competición muy importante (nosotros no tenemos ni remota idea de este deporte) y luego pudimos comprobar que así es porque por todo San Francisco había eventos en relación con la competición.
Total, que como vimos que en esa zona todo estaba “ocupado” por la Copa y no íbamos a encontrar dónde comer, decidimos cambiar de sitio y alejarnos de los muelles. Mirando el mapa nos dimos cuenta que justo por allí se encuentran “los cuarteles generales” de Lucas Film, y decidimos ir en busca de la famosa fuente de Yoda de la que habíamos oído hablar. No es que yo sea muy fan de las pelis de “Star Wars”, pero me hacía gracia verla.
Sin embargo, por mucho que mirábamos el mapa no éramos capaces de centrarnos y saber hacia dónde tirar. Y en ese momento, ya sabéis cómo son los americanos, llegó un señor majísimo que nos preguntó si podía ayudarnos; le dijimos a dónde íbamos y cuál fue nuestra sorpresa al saber que él iba hacia allí. Nos acompañó y durante el camino tuvimos una conversación súper-agradable. ¡Así da gusto con la gente! Nos dejó allí deseándonos un feliz viaje y le agradecimos muchísimo su ayuda.
Era ya la hora de comer y teníamos un poco de hambre, con tan buena suerte, que encontramos allí mismo, dentro de complejo, un Starbucks donde repetimos nuestro ya mítico sandwich de pollo. Así que antes de ponernos a buscar a Yoda, nos paramos a comer. Lo hicimos en la terraza porque dentro estaba todo lleno y no me extraña porque a pesar del sol que hacía, el viento era tan fuerte, que nos llevaba las servilletas, los vasos vacíos,… ¡un lío, vamos! Pero disfrutamos mucho el ambiente -casi todo gente joven- y el almuerzo. Por cierto, podéis haceros una idea del viento que hacía con deciros que más tarde ese día nos enteramos que habían suspendido la jornada de vela.
Y ya con estas, nos dimos el gran paseo hasta que la encontramos:

Sergio con la fuente de Yoda en Lucas Film en San Francisco

Que manda narices: nos dimos una vuelta enoooorme para encontrarla, cuando resulta que la habíamos tenido al lado. A ver si os doy la indicación bien por si queréis ir a verla: en el Starbucks –no tiene pérdida porque se ve y hay indicaciones-, lo dejáis a vuestra espalda y giráis en la primera a la izquierda. Así de fácil. Es pequeñita, pero se ve perfectamente.

Y ya con “la fuerza del Jedi”…jiji… volvimos a por nuestro coche y fuimos hacia el Golden Gate Park. La intención, como no teníamos mucho tiempo, era ir directamete al Japanese Tea Garden que era lo que más nos llamaba la atención. Y así lo hicimos, pero en nuestro camino, pudimos ver –aunque sin entrar dentro- el fantástico edificio del Victorian Conservatory of Flowers, el más antiguo del parque y una copia de los Kew Gardens de Londres.

Victorian Conservatory en el Golden Gate Park de San Francisco

También nos llamó la atención esa estatua dedicada al Quijote, que vimos de camino al jardín:

estatua de Don Quijote en el Golden Gate Park de San Francisco

Me pareció fenomenal, a la par de muy raro para qué lo vamos a negar, ver algo así en ese lugar.

En el Japanese Tea Garden pagamos $7 cada uno (los lunes, miércoles y viernes, antes de las 10 de la mañana, la entrada es gratuita) y realmente nos pareció una visita muy chula. A ambos nos llama mucho la atención todo el tema japonés y, a falta del -por aquél entonces-  viaje a Japón, pues nos fuimos haciendo un poco a la idea… No es muy grande, pero es muy bonito.

Sergio a la entrada del Japanese Tea Garden del Golden Gate Park de San Francisco

Japanese Tea Garden del Golden Gate Park de San Francisco 3
Japanese Tea Garden del Golden Gate Park de San Francisco 2
OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Japanese Tea Garden del Golden Gate Park de San Francisco 1
OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

Eran ya como las 5 de la tarde y decidimos irnos por un motivo muy concreto: ir a la oficina de Alamo a entregar el coche. En realidad, en nuestra reserva, lo habíamos contratado hasta el viernes, pero una vez en San Francisco vimos que era absurdo tenerlo todos los días: primero, porque por la ciudad nos podríamos mover sin problema ninguno con el transporte público, y segundo porque el precio del parking era de unos $47 al día, lo que nos parecía una exageración para tenerlo allí “muerto de la risa”.
Total, que pusimos rumbo a la oficina que hay en O’Farrel Street, buscando antes una gasolinera para poder llenar el depósito, ya que lo habíamos contratado con esas condiciones. Llegamos allí con el tiempo justo antes de la hora de cierre, a las 6, y nos encontramos con un chico español, que fue quien nos hizo el “check-out”. Recogimos todos los bártulos que llevábamos, el chico hizo las comprobaciones necesarias y una vez que todo estaba correcto, nos fuimos hacia el hotel, que quedaba como a un kilómetro –un paseíto-. Obviamente, no nos devolvieron el dinero por haberlo entregado antes (ni siquiera preguntamos), pero nos ahorramos una pasta en parking…

Una vez en el hotel, dejamos las cosas que habíamos sacado del coche y nos fuimos a nuestra última visita del día: Chinatown. La entrada al barrio la hicimos por la conocida Puerta del Dragón, un regalo de Taiwan a la ciudad de San Francisco, que está inspirada en las típicas puertas de entrada de los pueblos chinos. Se encuentra en la misma calle de nuestro hotel, en Bush Street, con Grant Avenue.

Lidia ante la Puerta del Dragon en Chinatown de San Francisco

Por allí estuvimos paseando mientras anochecía. La zona que más nos llamó la atención es la de la calle Stockton, muy auténtica. De todos los barrios chinos que hemos podido visitar (New York, LA,…) el de San Francisco es el que más nos gustó.

edificio en Chinatown en San Francisco

calle de Chinatown en San Francisco

Por cierto, aunque no se encuentra propiamente en el barrio, desde aquí hay unas vistas muy bonitas de la conocidísima Transamerica Pyramid, uno de los símbolos más conocidos de la ciudad.

Transamerica Pyramid vista desde el barrio de Chinatown en San Francisco

Se nos hizo tarde y teníamos hambre, con tan buena suerte que pasamos delante de un restaurante muy conocido del barrio: “House of Nanking”. Al pasar, no parece que sea gran cosa, pero el hecho de que hubiese cola fuera, nos hizo decidirnos a entrar (no había mucha, así que tampoco tuvimos que esperar demasiado). ¿Cómo describir el sitio? Pues nosotros llegamos a la conclusión de que es un “restaurante de comida rápida china”; vamos, un “McDonald’s chino”…jiji… Hay mogollón de mesas y no es que estén juntas, no, es que están literalmente pegadas; vamos, que si quieres tener intimidad, mejor escoger otro sitio. Hay muchísimo ruido, no solo de la gente que está comiendo, sino de los camareros que chillan un montón y siempre van con prisa. Allí llegas, te sientan (y hay que ser rápido y estar atento cuando te llamen porque sino, pasan al siguiente), pides, comes, pagas y te vas. Todo esto a una velocidad… ¡Pero vaya si merece la pena! Nunca jamás he comido china taaaaan rica: noodles, brochetas de pollo… Os lo recomendamos 100%. Por si os animáis, la dirección es 919 Kearny Steet.

restaurante House of Nanking en Chinatown de San Francisco

Y así dimos por finalizado nuestro día en San Francisco. Seguíamos disfrutando muchísimo de nuestro viaje y, a pesar de que éramos conscientes de que estaba llegando a su fin, también sabíamos que aún nos quedaban algunas cosas inolvidables. En la próxima etapa os cuento…

foto nocturna en el barrio de Chinatown de San Francisco

 

 

HTML POSTAMIGO

Si te ha gustado este post, no puedes perderte: